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EFICIENCIA ENERGÉTICA

Guía completa: etiqueta de eficiencia energética

La etiqueta de eficiencia energética aparece en electrodomésticos, bombillas, vehículos y edificios. Está en todas partes y, sin embargo, poca gente sabe leerla bien. Esta guía te explica qué significa cada letra, cómo ha cambiado la escala en los últimos años y qué tiene que ver todo esto con el consumo real de tu hogar.

Si alguna vez has mirado esa pegatina colorida y no has sabido muy bien qué hacer con la información, esto es para ti.

Qué es la etiqueta de eficiencia energética

La etiqueta de eficiencia energética es un sistema de clasificación obligatorio en la Unión Europea que indica cuánta energía consume un producto o un edificio en relación con su rendimiento. Cuanto más eficiente es, menos energía necesita para hacer lo mismo, y eso se traduce en facturas más bajas y menos impacto ambiental.

Esta clasificación nació en los años noventa y se ha actualizado varias veces para adaptarse a la evolución de la tecnología. Hoy aparece en frigoríficos, lavadoras, lavavajillas, hornos, televisores, bombillas, aires acondicionados, vehículos y viviendas.

El objetivo es doble: ayudar al consumidor a comparar productos de forma objetiva antes de comprar, y fomentar que la industria fabrique equipos cada vez más eficientes.


Cómo se lee: la escala de letras y colores

La escala va de la A (más eficiente, color verde) hasta la G (menos eficiente, color rojo). Entre medias, las letras B, C, D, E y F representan niveles intermedios.

La etiqueta incluye siempre la clase energética con la letra y el color correspondientes, el consumo anual estimado en kWh para electrodomésticos o en kWh/m²·año para edificios, y otros datos específicos del producto como capacidad, nivel de ruido o consumo de agua.

Una forma práctica de entender las diferencias: un frigorífico de clase G puede consumir hasta el doble que uno de clase A en un año. Si ese aparato lleva encendido 24 horas al día durante 365 días, la diferencia en la factura puede ser considerable a medio plazo.


La nueva etiqueta energética de 2021

En marzo de 2021, la Unión Europea introdujo una nueva escala para varios grupos de productos: frigoríficos, congeladores, lavavajillas, lavadoras, secadoras y televisores. El cambio más llamativo fue que desaparecieron las clases A+, A++ y A+++. La escala volvió a ser de A a G, pero recalibrada con estándares mucho más exigentes.

¿Por qué bajaron de clase tantos electrodomésticos?

Porque los fabricantes habían conseguido acumular demasiados productos en las categorías A++ y A+++, lo que hacía que la escala perdiera utilidad como herramienta de comparación. Al reescalar, casi ningún producto llegaba a la A con los nuevos criterios.

Esto generó confusión: muchos consumidores vieron que su electrodoméstico "nuevo" tenía una C o una D, cuando antes tenía A+++. No significa que el aparato haya empeorado. Significa que la vara de medir es ahora más estricta.

¿Cómo saber si tu electrodoméstico tiene la etiqueta antigua o la nueva?

La nueva etiqueta incluye un código QR que enlaza a una ficha técnica completa en la base de datos europea EPREL (European Product Registry for Energy Labelling). Si tu etiqueta no tiene código QR, es la versión anterior.


Etiqueta energética en electrodomésticos

Cada categoría de producto tiene su propia etiqueta adaptada, aunque todas comparten la misma escala de letras. Lo que cambia son los datos secundarios que se muestran.

  • Frigoríficos y congeladores: Muestran el consumo anual en kWh, la capacidad neta en litros de cada compartimento y el nivel de ruido en decibelios.
  • Lavadoras: Incluyen el consumo en kWh por ciclo de 60ºC con carga completa, la capacidad en kilos y el nivel de ruido en centrifugado.
  • Lavavajillas: Muestran el consumo de energía y agua por ciclo estándar, la capacidad en cubiertos y el nivel de ruido.
  • Televisores y monitores: Se rigen por la nueva escala desde marzo de 2021 y muestran el consumo en vatios en modo activo y en espera.
  • Aires acondicionados: Tienen doble clasificación, una para la función de refrigeración (verano) y otra para la de calefacción (invierno). El SEER indica la eficiencia en frío y el SCOP la eficiencia en calor.
  • Bombillas y luminarias: La etiqueta muestra el consumo en vatios y el flujo luminoso en lúmenes. Una bombilla eficiente ofrece más luz con menos consumo.

Etiqueta energética en edificios: el certificado energético

El certificado de eficiencia energética de un edificio o vivienda es obligatorio en España desde 2013 para alquilar o vender un inmueble. Sigue la misma escala de letras, pero lo que se evalúa es diferente.

Qué mide el certificado energético de un edificio

Analiza el consumo de energía primaria no renovable del inmueble, teniendo en cuenta el aislamiento de las paredes y la cubierta, las ventanas, el sistema de calefacción y refrigeración, la producción de agua caliente sanitaria y la posible generación de energía renovable en el propio edificio. El resultado se expresa en kWh/m²·año y se clasifica de A a G.

Diferencias importantes respecto a los electrodomésticos

  • El certificado de un edificio no depende de cómo lo use el inquilino o propietario, sino de las características constructivas del inmueble. Una casa puede tener una E en el certificado y el propietario puede vivir de forma muy austera, o al contrario: una casa con B en el papel puede tener una factura alta si hay muchos electrodomésticos encendidos.

¿Quién lo emite y qué validez tiene?

Lo emite un técnico habilitado (arquitecto, arquitecto técnico o ingeniero) y tiene una validez de 10 años, salvo que se realicen reformas energéticas que mejoren significativamente la calificación del inmueble.

¿Qué pasa si una vivienda en alquiler no tiene certificado?

El propietario está obligado a proporcionarlo. Si no lo hace, puede enfrentarse a sanciones administrativas. Como inquilino, tienes derecho a pedirlo antes de firmar el contrato.


Qué dice tu etiqueta sobre tu consumo real

La etiqueta te da información sobre el potencial de eficiencia de un producto, pero no es una predicción exacta de lo que aparecerá en tu factura. El consumo real depende de varios factores adicionales:

  • Los hábitos de uso: no es lo mismo una lavadora que se usa a diario que una que se usa dos veces por semana.
  • La tarifa contratada: el precio que pagas por cada kWh consumido varía según la compañía y el tipo de tarifa. Una tarifa mal ajustada puede hacer que un electrodoméstico eficiente salga más caro de lo que debería.
  • La potencia contratada: si tienes contratada más potencia de la que necesitas, estás pagando un término fijo innecesario todos los meses, independientemente de la eficiencia de tus electrodomésticos.
  • El momento del consumo: en tarifas con discriminación horaria, consumir en horas valle puede suponer un ahorro significativo frente a consumir en hora punta.

Tener electrodomésticos eficientes ayuda, pero solo es una parte del puzzle. La tarifa que tienes, la potencia contratada y la compañía con la que estás determinan en gran medida el resultado final de tu factura.


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En VD Energy lo analizamos sin coste y sin compromiso. No hace falta que cambies de compañía: a veces la solución es ajustar la potencia o el tipo de tarifa que ya tienes.

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Lo más importante antes de decidir

  • La escala va de A (más eficiente) a G (menos eficiente); cuanto más alta la letra, más consume el producto
  • Desde 2021 la escala se reescaló y desaparecieron las categorías A+, A++ y A+++; un producto que antes tenía A+++ puede tener ahora una B o una C sin haber empeorado
  • La nueva etiqueta incluye código QR con acceso a la ficha técnica completa en la base de datos europea EPREL
  • El certificado energético de un edificio mide las características constructivas del inmueble, no los hábitos del inquilino
  • La eficiencia del electrodoméstico influye en la factura, pero no lo determina todo: la tarifa contratada, la potencia y el precio por kWh son igual de importantes
  • Si tu factura no refleja el nivel de eficiencia de tus equipos, puede que el problema esté en el contrato, no en los aparatos

Preguntas frecuentes

¿Qué significa cada letra de la etiqueta de eficiencia energética?
La letra A corresponde a los productos más eficientes y la G a los menos eficientes. Las letras intermedias B, C, D, E y F representan niveles progresivos de consumo. Cuanto antes en el abecedario, mejor eficiencia y, por lo general, menor impacto en la factura eléctrica.
¿Por qué mi frigorífico nuevo tiene una C si el antiguo tenía A+++?
Porque en 2021 la Unión Europea reescaló la etiqueta energética, eliminando las categorías A+, A++ y A+++. La nueva escala tiene criterios mucho más exigentes, por lo que casi ningún producto llega a la A con los estándares actuales. Que tu frigorífico tenga una C con la nueva escala no significa que sea malo; simplemente que la vara de medir ha cambiado.
¿La nueva etiqueta energética afecta a todos los productos?
No a todos a la vez. El cambio de 2021 afectó principalmente a frigoríficos, congeladores, lavadoras, lavavajillas, secadoras y televisores. Otros productos tienen sus propios calendarios de actualización. Puedes consultar la base de datos europea EPREL con el código QR de la etiqueta para verificar la información de un producto concreto.
¿Qué es el código QR que aparece en las nuevas etiquetas?
Es un enlace a la ficha técnica completa del producto en la base de datos EPREL, gestionada por la Comisión Europea. Escaneándolo puedes acceder a todos los datos de consumo, rendimiento y características técnicas del aparato, certificados y verificados. Es una herramienta útil para comparar dos modelos antes de comprar.
¿Cuánto puede ahorrar un electrodoméstico de clase A frente a uno de clase G?
Depende del tipo de aparato y del uso. En un frigorífico que funciona 24 horas al día, la diferencia puede ser de más del 50% en consumo anual. Dicho esto, el ahorro real en la factura depende también del precio por kWh que pagues y de la tarifa que tengas contratada.
¿Tiene sentido comprar siempre el electrodoméstico de mayor eficiencia energética?
No necesariamente. Los productos de clase A o B suelen tener un precio de compra más alto. Si el uso va a ser muy esporádico, puede que el ahorro en la factura no compense el sobrecoste inicial. En cambio, para un frigorífico o una lavadora de uso diario, una clase más eficiente puede amortizarse en pocos años.
¿El certificado energético de la vivienda afecta a mi factura mensual?
Indirectamente, sí. Un edificio con buena calificación energética está mejor aislado y necesita menos calefacción o refrigeración para mantener una temperatura confortable. Pero tus hábitos, tus electrodomésticos y, sobre todo, la tarifa y la potencia contratadas también influyen mucho en el resultado final.
¿Está obligado el propietario a tener el certificado energético si alquila su piso?
Sí. En España, desde 2013 es obligatorio disponer del certificado de eficiencia energética para alquilar o vender cualquier inmueble. El propietario debe entregarlo antes de firmar el contrato. El incumplimiento puede dar lugar a sanciones administrativas.
¿Puedo mejorar la calificación energética de mi vivienda de alquiler?
Si eres inquilino, tu margen de actuación es limitado porque la calificación depende de las características constructivas del inmueble. Lo que sí puedes controlar es la tarifa y la potencia contratadas, el tipo de electrodomésticos que usas y tus hábitos de consumo. Si eres propietario, una reforma de aislamiento, ventanas o sistema de calefacción puede mejorar significativamente la calificación.
¿Qué diferencia hay entre el certificado energético y la etiqueta de un electrodoméstico?
La etiqueta de un electrodoméstico certifica el consumo de ese aparato concreto, testado en condiciones de laboratorio. El certificado energético de un edificio evalúa el conjunto del inmueble: su envolvente, sus instalaciones y su capacidad de mantener confort con el mínimo consumo. Son dos sistemas distintos que comparten la misma escala de letras.
¿Qué pasa si compro un electrodoméstico eficiente pero mi tarifa no es la adecuada?
Que el ahorro potencial del aparato puede no materializarse en la factura. Un electrodoméstico de clase A consume poca energía, pero si el precio por kWh que pagas es alto o si tienes más potencia contratada de la que necesitas, la factura seguirá siendo elevada. La eficiencia del aparato y la adecuación de la tarifa son dos palancas distintas. Es habitual centrarse en la primera y olvidar la segunda.

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